Atención: “sofisticados” votando by Luis Arroyo (www.luisarroyo.com)

Ayer publicó El Mundo este artículo en el que Luis Arroyo llama “sofisticados” a los contagiosos jóvenes que activan movimientos de apoyo a políticos no convencionales como Clegg en Gran Bretaña, Enríquez Ominami en Chile, Obama en Estados Unidos, ahora Mockus en Colombia y, tímidamente, Rosa Díez en España.

Creo que Luis habla y hace referencia a lo que Manuel Castells llama "insurgent politics". 


Cómo seducir a los “sofisticados”

Un fenómeno político recorre el mundo. De él podría depender en estos días la presidencia de Colombia. Con menor intensidad, pero marca también los cambios en la política británica en vísperas de las Elecciones. Ha sido el factor determinante de la victoria del conservador Piñera en Chile. Podría elevar a la presidencia de Perú a un escritor irreverente. Y, por supuesto, aupó a Obama a la presidencia de Estados Unidos.

            Ese fenómeno es la movilización de quienes podemos llamar “los sofisticados”: un grupo nada despreciable de aproximadamente un cinco por ciento del electorado, de entre 18 y 35 años. Los sofisticados son jóvenes desvinculados de la política tradicional por desencanto. No les gustan los partidos convencionales, aunque no necesariamente desprecian la política; de hecho están dispuestos a movilizarse si se les seduce con maneras nuevas. No se afilian a los viejos partidos, pero defienden sus posiciones – generalmente progresistas – en la web, visten la camiseta de las causas que defienden, participan con emoción y contagian su activismo al resto del electorado. Los sofisticados son jóvenes bien educados, muy activos en Internet, no se dejan convencer con eslóganes simples, son muy críticos y tienen un punto irreverente que les hace autónomos y poco disciplinados.

            El potencial de los sofisticados se mostró con toda su fuerza en las elecciones estadounidenses que dieron la victoria histórica a Obama. Fueron ellos quienes iniciaron desde Chicago la ola de “esperanza” y “cambio”, años antes de que empezara la campaña oficial de demócratas y republicanos. Organizing for America y el Center for American Progress, fueron su origen. Aún hoy cientos de jóvenes siguen activando el apoyo externo al presidente en los aledaños de la Casa Blanca.

Antes en España fueron los jóvenes activos y sofisticados quienes lideraron las protestas contra la gestión del naufragio del Prestige y luego la Guerra de Irak en tiempos del presidente Aznar, en los prolegómenos de lo que sería luego la victoria electoral de Zapatero. Hoy muchos de ellos parece que prefieren opciones nuevas, como la UPyD de Rosa Díez, cuando el proyecto Ciudadanos se da ya prácticamente por muerto.

En Chile, un joven llamado Marco Enríquez Ominami desafió la política convencional rompiendo con la Concertación y presentándose a las elecciones como opción autónoma. Quedó tercero, fracturó al oficialismo y Frei perdió. Piñera, el ganador, entendió bien la importancia de los sofisticados y por eso hizo una campaña muy centrada en ellos. Su corta distancia de sólo cuatro puntos muy probablemente fue gracias a ese voto joven imprescindible.

            Ahora los sofisticados británicos parecen estar con el joven político revelación del momento, el liberal-demócrata Nick Clegg, aunque en su caso la participación se articule en el último minuto.

En Colombia, que tiene primera vuelta presidencial el 30 de mayo, Antanas Mockus desafía con su “marea verde” a Juan Manuel Santos, el candidato “oficialista”, gracias al apoyo de Sergio Fajardo y su joven movimiento alternativo.

Y en Perú, el heterodoxo periodista, escritor y humorista Jaime Bayly podría disputar la presidencia a los políticos convencionales, para lo cual necesitará a su amplia parroquia de seguidores sofisticados.

            En todos los casos, el fenómeno es similar: unos cuantos jóvenes se unen en la forma de un movimiento alternativo a la política tradicional. La esencia de ese movimiento es la participación horizontal frente a los políticos de siempre, en defensa de “otra manera de hacer política”. Internet es el punto de reunión prioritario. Los movimientos siempre son optimistas, en positivo, con poca pelea política y mucha emoción. Los jóvenes construyen su propio material de campaña, y distribuyen vídeos y fotografías que expresan la creatividad colectiva. Los sofisticados toman la política como una fiesta alegre. Se sienten parte de un movimiento porque no se consideran instrumento del poder. Incluso cuando lo conquistan, como en el caso de los Estados Unidos, siguen peleando “contra los intereses de los políticos tradicionales”. Aunque pueden moverse en la defensa de lineamientos conservadores, tienen un punto progresista por contestatario, y porque dan por asumidos y defienden los derechos sociales clásicos o nuevos. Los sofisticados son demócratas de nuevo cuño, que reniegan de los enfrentamientos tópicos de la política según la metáfora izquierda-derecha.

            En 1962 Everett Rogers publicó su ya clásico trabajo La difusión de las innovaciones. Allí explicaba el papel clave de los “innovadores”, un grupo de un 3 por ciento aproximadamente, que estaba en el origen de la extensión de las novedades tecnológicas. Los innovadores – que luego el divulgador Malcolm Gladwell llamaría “mavens” en su libro El punto clave – son los frikis de la teconología. Los sofisticados son los frikis de la política. Son ellos quienes inician movimientos que luego se extienden al resto del electorado. Por eso, por su poder innovador y de contagio, son tan importantes.

            ¿Cómo seducir a esos jóvenes tan resistentes a la frasecita fácil y la cerrazón ideológica convencional y tan poco dados a afiliarse a partidos políticos de afiliación y argumentario?

            Es necesario ilusionarlos con la idea de cambiar la política, paradójicamente desde la política. Los sofisticados quieren influir en el poder cambiando su configuración. Luchan contra los intereses de los poderosos en causas como el medio ambiente, los derechos sociales, la transparencia en la gestión pública, la resistencia ante los poderes fácticos de siempre. No les gustan las corbatas ni las moquetas ni los palacios: quieren líderes descamisados, frescos, distintos, que bajan a la calle. Donando unos cuantos euros a su movimiento compran su pequeña cuota de poder transformador. Pagando la cuota de un partido político tradicional se unen a los políticos tradicionales a los que desprecian. Pero regalando su dinero a una causa específica la hacen suya frente al poder establecido. Puede parecer lo mismo pero no lo es.

            Se sentirán atraídos por rótulos distintos de los de los partidos. Los sofisticados no quieren apoyar al PSOE o al PP, pero se movilizarían por causas defendidas por organizaciones distintas, aunque supieran que detrás pueden estar las máquinas partidarias. Los socialistas franceses, por ejemplo, han creado la Cooperativa Política, como vía para la movilización de los jóvenes. Organizing for America es una iniciativa del Partido Demócrata, pero sólo se ve en las letras pequeñas al final de la página de inicio del portal en Internet.

            Los sofisticados exigen respuestas y reconocimiento: no aceptan una política unidireccional y descendente. Quieren interactuar y exigen un diálogo multidireccional. No quieren argumentarios sino emociones. Quieren que se les pidan cosas, pero también que se les de las gracias. Los jóvenes (y no tan jóvenes) que rodean al presidente Obama en los actos públicos no son de las juventudes demócratas, sino aquellos que tienen una puntuación mayor en su índice particular de participación, y que aumenta en función de los eventos que organizan, los correos, cartas y llamadas que emiten y el dinero que donan. El jefe de la operación de tierra de Obama nos contaba en Washington que los voluntarios no querían ni necesitaban argumentarios clásicos para llamar a la puerta de los electores. Claro que no: tenían el relato bien claro y podían defenderlo con facilidad: cambio y esperanza frente a los políticos de siempre.

            Yo no soy precisamente un sofisticado al uso, y no voto en Estados Unidos, pero tengo mi buzón lleno de mensajes del mismísimo presidente, de Biden, de David Plouffe y de una decena más de “jefes”. Aún no he recibido el primero de mi Gobierno en España, aunque he trabajado y trabajo para él.

            La ilusión, el optimismo, el espíritu positivo, sustituyen a los eslóganes y las frases de prontuario. Pero en la organización de un movimiento de sofisticados hace falta tiempo: atraerlos requiere un esfuerzo de difusión que generalmente se hace uno a uno. No sirve hacer una campaña publicitaria para captarlos. Los sofisticados acuden a la llamada de otros sofisticados como ellos, no de la publicidad. Además, la web requiere mucho tiempo para que las redes maduren. Con un mínimo en Internet, sus causas “subirán” luego a los medios de masas tradicionales y eso multiplicará también su importancia y les hará objeto de atención por la opinión pública tradicional.

            Los sofisticados se mueven con el combustible de las emociones, animados con la causa de la “antipolítica” y con espíritu constructivo y crítico. Cuesta seducirlos, pero empiezan a resultar imprescindibles para ganar elecciones en buena parte del mundo.

AbreDatos funciona!

3126euros.com

http://3126euros.com/

HASHTAG: #T34

¿Se ganan su sueldo nuestros diputados?

Intentamos vislumbrar cuan activos son los diputados, de manera gráfica, sencilla y para toda la familia.

Alerta Boletines

Sistema de búsquedas y alertas por correo electrónico para el BOCM

 (Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid).
El sistema consiste en un buscador de los boletines BOCM, así como un sistema automático de alertas que se activan cuando se descubre cierto contenido en los boletines publicados, y se envían por correo electrónico al usuario.
Se puede acceder a la documentación de la aplicación desde un enlace en la misma.

Banjos & Winchesters

http://lospresus.de

HASHTAG: #T3

http://lospresus.de

Queremos construir un portal de análisis de los gastos municipales de todos los municipios de España basándonos en sus presupuestos oficiales.

Miembros del equipo:
Goio Telletxea
Ana Malagon
Roberto Salicio
Aitor Garcia

closin

http://www.dndzgz.com

HASHTAG: #T10

Closin es una aplicación web especialmente desarrollada para dispositivos iPhone. Permite localizar fácilmente los servicios ciudadanos más cercanos al usuario tales como transporte, farmacias, etc.

Se realizará una primera versión local para la ciudad de Zaragoza utilizando las fuentes de datos administradas por el propio ayuntamiento: http://datos.zaragoza.es . No obstante el objetivo es que la aplicación posea una infraestructura tal que permita añadir de manera sencilla otras fuentes de datos y además sea fácilmente adaptable a otras ciudades.

Miembros del equipo:
Dani Latorre
Mamen Pradel
Alberto Gimeno
Lucas Aisa

Congreso Abierto

El proyecto consta de dos partes.En primer lugar, un módulo del CMS Drupal (http://drupal.org/) que extraiga contenidoHTML de sitios web y lo convierta en nodos de información estructurada de acuerdo a unos parámetros. Este módulo debe ser lo más genérico posible para que tenga una amplia funcionalidad y la comunidad de Drupal se interese en desarrollarlo y mantenerlo. Para el concurso se implementará una versión inicial de este módulo con funcionalidades básicas pero suficientes para realizar la segunda parte del proyecto.Esta segunda parte consistirá en un sitio web realizado con el CMS Drupal y que utilizará como fuente de datos la web del congreso (http://www.congreso.es/portal/page/portal/Congreso/Congreso/Iniciativas/Indice%20de%20Iniciativas). Utilizando el módulo antes descrito, se podrán importar páginas de este sitio que se convertirán en nodos con información estructurada sobre las proposiciones de ley, iniciativas, etc. Se utilizarán módulos de terceros para añadir funcionalidades a los nodos de la web tales como: comentarios, votos, búsquedas por distintos criterios, etc.

Miembros del equipo:
Iván Galarza

Cortes abiertas

Proyecto que se propone acercar el trabajo de las Cortes de Castilla y León a los ciudadanos, facilitando la búsqueda y la discusión de la información relevante que se debate en el parlamento.

La URL provisional (hasta que los DNS se actualicen) del proyecto es: http://hollow-spring-70.heroku.com/

Miembros del equipo:
Eduardo Lanchares Pulido 
Antonio Garrote Hernández
Félix López Luís
Javier Santana Fernández

DóndEstudio

http://dondestudio.es

HASHTAG: #T39

DondEstudio.es, aplicación basada en un buscador semántico y un sistema de filtros post-búsqueda intuitivos, para encontrar centros educativos relevantes para el ciudadano de forma rápida y eficiente.

Incluimos las dimensiones de geolocalización, valoración y generación de comunidad a través de la inclusión de comentarios y puntuaciones.

Miembros del equipo:
Álvaro Bautista [dev]
Jorge Galindo [mkt/com/sem]
Pablo Tain [html/css]
Felipe Talavera [dev]

DesCartes

El proyecto es un portal web, cuyo objetivo es promover el conocimiento del estandar OGCpara intercambio de información cartográfica. Las fuentes de datos utilizadas son los Servicios de Mapas y otros servicios web de distintos organismos públicos del Estado,CCAA o Municipios.

Miembros del equipo:
Santiago Higuera de Frutos
Angel Higuera de Frutos

Desenchufatucasa

El proyecto consistirá en un buscador de electrodomésticos que aúne toda la información disponible en la webhttp://www.idae.es y que le permita al usuario decidir qué electrodoméstico comprar en función de precio, consumo y uso.

Miembros del equipo:
Francisco Guzman Rivas
Javier Lafora Rey
Rafael García
Jorge Álvarez

GastoPublico.es

¿Cómo y dónde se gasta el dinero público en España? ¿Están los ciudadanos satisfechos con los contratos públicos? Gastopublico.es tratará de visualizar de una manera diferente los datos de contrataciondelestado.es y otras web de contratación pública.

El proyecto permitirá entender el gasto público de una manera mucho más cercana al ciudadano. Por otro lado el proyecto completará el ciclo del gasto público permitiendo a los ciudadanos valorar directamente cada uno de los gatos realizados. Entendiendo los contratos que realizan las administraciones, el ciudadano podrá saber mejor cómo se gasta el dinero, cómo de eficiente es su gobierno, y en definitiva participar de una manera mucho más activa en el mismo.

El proyecto consistirá muy probablemente en una página web y posiblemente alguna aplicación movil. Así mismo expondrá una APIpara que los datos que genere puedan ser reutilizados en otras iniciativas.

Disclaimer: Sergio Alvarez está dado de alta en la lista de Probo Publico y ha acudido a alguna de sus reuniones.Ruth del Campo trabaja para la administración del estado y trabajó durante unos meses, hace más de un año, en el proyecto de contrataciondelestado.es

Miembros del equipo:
Ruth del Campo Bécares 
Sergio Alvarez Leiva
Javier Alvarez Medina
Javier de la Torre Alonso

INE4all

Este proyecto tiene como objetivo ofrecer un mecanismo para ofrecer los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadística fácilmente accesibles desde el punto de vista programático. Actualmente los datos se ofrecen como ficheros PX, CSVEXCEL oHTML y son de díficil consumo programático. Nuestro objetivo es exponerlos en la web de modo que puedan alimentar aplicaciones diversas y ser utilizados en contextos en los que hoy resultaría extremadamente complicado.

Miembros del equipo:
Carlos Rodriguez Gutierrez 
Javier Rodriguez Gutierrez
Jordi Fernandez Moledo

infocarretera

Utilizando los datos de la web del EJGVwww.trafikoa.net se basa en realizar una web adaptada para dispositivos móviles que permita acceder a la información de dicha web desde cualquier lugar.

Miembros del equipo:
Imanol Eizaguirre García
Jorge Bastida Pérez
Nerea Marta Gallardo
Asier Martínez Hernán

Los Ojos de la Ciudad

Entendemos que la idea del desafío AbreDatos es utilizar los datos públicos que las administraciones ofrecen para con ellos crear herramientas que amplifiquen su valor.

En nuestro caso nos hemos decantado por la utilización de las cámaras de tráfico cuyas imágenes se pueden consultar vía web para con ellas crear una interface unificada, más usable y además más poderosa.

Pretendemos integrar todas las cámaras accesibles vía web en una sola página donde se podrán consultar no sólo las imágenes actuales sino las capturadas en cualquier momento del pasado, pudiéndose además ver las imágenes en movimiento al estilo stop-motion.

Miembros del equipo:
Fernando Guillén (@fguillen)
Alvaro Ortiz (furilo)

mapastematicos

El objetivo principal del proyecto es visualizar la información estadística de otra manera. Estamos construyendo una web donde se pueden visualizar mapas a partir de datos en crudo (csv, xls, …). Aunque como datos de entrada se usan principalmente datos del INE, la infraestructura está preparada para poder integrar datos de otras fuentes.

Miembros del equipo:
Adrián Eirís
Andrés Maneiro 
Francisco Puga
Nacho Varela

mapcelona

Visualización de datos socioeconómicos sobre el mapa de Barcelona. Las fuentes seran obtenidas de administraciones públicas (Ayuntamiento de Barcelona, Generalitat de Catalunya,…) en formatos pdf, html… mediante servicios web.

Miembros del equipo:
Sergio Alvarez Napagao
Ignasi Gómez Sebastià
Luis Oliva Felipe
Miquel Sonsona Villalobos

misparadas.com

http://misparadas.com

HASHTAG: #T53

misparadas.com es una aplicación que utiliza datos de la EMT de Madrid para permitir a los usuarios guardarse sus paradas habituales de autobús y le notifique su posición, paradas cercanas y cuánto tiempo falta para que pase el siguiente autobús

Modal Kombat

Una aplicación para comparar las cifras de reparto modal de un montón de ciudades Europeas.

Miembros del equipo:
David Arango 
Alejandro Fernández
María Jesús Sierra
Manuel González

Monquartier

Monquartier es un servicio web de información sobre Distritos. 
Ofrece información sobre la edad de los habitantes del distrito, la oferta de locales de cultura y deportes y el nivel económico.
Esos datos (recogidos en el INE) sirven para relacionar otros Distritos similares en la misma ciudad y en el resto de España.

Miembros del equipo:
Ana Nuñez
Sergio Gil
Ale Muñoz
Mari Carmen Gutiérrez

OPFind

http://opfind.org/

HASHTAG: #T16

OPfind es una aplicación web que mediante el análisis de la información publicada por la Agencia Estatal del Boletín Oficial del Estado permite a los ciudadanos estar al tanto de las convocatorias que les interesan.

Con el fin de evitar al ciudadano de a pie estar todos los dias revisando los BOE de las distintas partes de España, OPfind proporciona un potente buscador que filtra la información para el usuario.

Además, para no tener que estar entrando constantemente a buscar la información proveemos de sistemas de suscripción que permiten al ciudadano estar al tanto de las novedades.

Miembros del equipo:
Joaquin Oltra Hernandez
Joan Navarrete Sanchez

Patopay

Patopay es una aplicación web que permitirá visualizar ofertas de trabajo geolocalizadas comparando el sueldo (siempre que se pueda) con el nivel de vida de la ciudad / zona, salario mínimo y coste de vida. Además de ofrecer otros tipos de visualizaciones relacionadas.

Miembros del equipo:
Edraí Brosa Ciércoles
Marc de Palol Martínez

populea.es

HASHTAG: #T20

El proyecto consiste en una aplicación web que permite la consulta, valoración y comentarios de servicios públicos, así como el acceso a datos estadísticos sobre los mismos, proximidad, etc. La idea es fomentar la apertura de la comunicación y participación en cuanto a servicios públicos, de modo que los propios ciudadanos, puedan aportar datos de todo tipo, dar su opinión, valorar centros, instalaciones…

Los servicios a incorporar pueden ser de toda índole, desde bibliotecas, a centros de salud, pasando por los cursos impartidos por la Fundación Tripartita (estas son algunas de las fuentes que nos gustaría incorporar con el tiempo)

En un primer lugar, y para el ámbito de la rumble, nos centraremos en los centros docentes no universitarios (colegios públicos y privados, escuelas de idiomas, conservatorios, centros de arte y danza…)
Fuente de datos pública: Registro Estatal de Centros Docentes No Universitarios (https://www.educacion.es/centros/
Adicionalmente, es posible que usemos datos estadísticos del INE sobre población escolarizada y/o otros datos demográficos

Miembros del equipo:
Antonio García Rodríguez
Sergio Franco Domínguez
Juanjo Gaspar

Populo

Nuestro proyecto consiste desarrollar un sistema que permita a los ciudadanos votar las iniciativas de las cortes generales del estado. Por ello el proyecto consta de dos partes, por un lado la obtención de la información y su estructuración y presentación al ciudadano de manera lo más amigable posible (este sería la parte más OpenData) y, por otro lado, la del voto propiamente dicho, que podría ser directo o delegado y autenticado por DNI electrónico.El proyecto cuenta con el apoyo del Partido de Internet y tiene como objetivo convertirse en prototipo del sistema que necesitaría este partido para operar. Sin embargo, dado el concurso, el foco estará puesto en el aspecto OpenData del proyecto.

Miembros del equipo:
Manuel Muñoz Solera
Raimond García
Luismi Cavallé

Prolix

La idea es presentar en una web la fiabilidad que tiene AEMET, tanto en global, como en cada territorio por separado.La fuente de datos es la propia página de AEMET.

oh my gosh! viene con su tumblr

Miembros del equipo:
David J. Brenes
Alejandro Fernández
Diego Fernández

Realpolitik

Miembros del equipo:
Manuel González Noriega
David Arango

senado.info

http://sena2.info

HASHTAG: #T55

Extraer información de la página web del senado para poder procesarla y mostrarla de formas diferentes.

Miembros del equipo:
Juan de Dios Salinas
Juan J. Merelo Guervós
Rubén Dugo
Álvaro Ortiz

Sigue El Dinero

[NOTA: El proyecto inicial consistía en parsear contrataciondelestado para aumentar la visibilidad del gasto público – de ahí el nombre del equipo -, pero dado que en el Desafío había un par de equipos más con la misma idea, decidimos no duplicar esfuerzo y dedicarnos a un nuevo proyecto.]

TrabajanParaTi.es visualiza la

116 democracias hoy, igual que en 1996!!!!! (@el_pais)


 

REPORTAJE: Tendencias del nuevo siglo

¡Burgueses del mundo, uníos!

Las clases medias crecen a un ritmo de vértigo en los países emergentes, pero no combaten a los regímenes autoritarios que los gobiernan

ANDREA RIZZI - Madrid - 18/03/2010

La expansión de las clases medias en los países emergentes avanza a un ritmo vertiginoso. El crecimiento económico sostenido de muchos países muy poblados está impulsando el ascenso social de grandes masas. Más de 1.840 millones de personas viven ya en hogares con una renta por habitante de entre 10 y 100 dólares al día, según un estudio publicado recientemente por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En 2000, eran 1.360, sólo 140 millones más que en 1992, aclara Homi Kharas, economista autor del estudio. Utilizando otros parámetros, algunos analistas calculan que la mitad de la población mundial pertenece a la clase media. Los datos difieren según el criterio elegido, pero nadie discute la tremenda aceleración del avance burgués en la última década.

Muchos analistas y políticos vinculan a esta histórica y asombrosa elevación social esperanzas de una expansión y arraigamiento de la democracia y las libertades civiles. En Occidente, en siglos pasados, precisamente las clases burguesas fueron alma y músculo del desarrollo liberal. Sin embargo, tras una etapa de notable crecimiento a principios de los noventa, el número de democracias en el mundo es hoy igual que en 1995: 116, según la prestigiosa Freedom House, institución fundada en 1941 y con sede en Washington.

Al final de una década de fuerte desarrollo, las clases medias de países tan relevantes como China o Rusia siguen pareciendo más aquiescentes ante regímenes autoritarios que garanticen estabilidad, que ansiosas por conquistar nuevas parcelas de libertad. ¿Por qué no siguen el camino de sus antecesores occidentales?

"Estas nuevas clases medias en países emergentes son todavía frágiles y temen la inestabilidad. Están dispuestas a aceptar regímenes autoritarios que ofrezcan orden, a cambio de que éstos no frustren con excesiva corrupción y clientelismo su ambición de avance social, su aspiración a competir en igualdad de condiciones y su deseo de transmitir a los hijos un futuro mejor", opina el historiador británico Lawrence James, autor de 

The middle class: a history, en conversación telefónica desde Oxford.

Cada país tiene sus características, y los obstáculos al camino democrático en un país islámico no son los mismos que en un régimen comunista o una dictadura militar. Pero existen rasgos comunes en un grupo social que, en el fondo, persigue los mismos intereses en todas partes. La preocupación de los neoburgueses por conservar los logros recientes, por ejemplo, es un esquema clásico. Como señala James, oficinistas y profesionales chinos, rusos o vietnamitas deben de sentir ahora algo muy parecido a lo que muchos españoles sintieron en los años sesenta.

Los neoburgueses, sin embargo, tienen un potencial obstáculo ulterior en el camino a la plenitud democrática y al Estado de derecho. Las burguesías occidentales que arrollaron inexorablemente un régimen tras otro son cuerpos sociales dotados de una profunda espina dorsal, que tiene su raíz en el pensamiento griego y el derecho romano; continúa con la Carta Magna británica, el Renacimiento y la Ilustración; y culmina con las revoluciones francesas y americanas. La falta de ese bagaje podría complicar el viaje de los nuevos burgueses.

Una encuesta del Pew Global Attitudes Project publicada el año pasado ofrece datos interesantes al respecto. El estudio, centrado en 13 países emergentes, sugiere que sus clases medias desean con mayor intensidad que sus conciudadanos más pobres el establecimiento de la democracia y el respeto de las libertades civiles. El desfase entre el grupo social medio y el bajo se repite con distancias significativas en casi todos los apartados del sondeo. En Rusia, por ejemplo, el 51% de la clase media cree que es "muy importante" que las elecciones sean limpias. Sólo el 37% de la clase baja lo cree así.

Sin embargo, las variaciones entre países son muy grandes. Al 51% de Rusia o de Egipto, se corresponde un 80% en Chile y un 69% en Brasil. La base de impulso de reformas democráticas en algunos países es muy inferior que en otros. El bienestar va acompañado de una mayor sensibilidad democrática y liberal, pero el punto de partida sí pesa para alcanzar una masa crítica, un umbral que desencadene la lucha política.

"El desarrollo económico es naturalmente un aspecto de importancia fundamental, pero no lo es todo. El bagaje cultural también importa", considera Richard Wike, director adjunto del Pew Global Attitudes Project, desde Washington. "El desarrollo facilita y sostiene la democracia, pero no la garantiza".

Homi Kharas -que trabaja en The Brookings Institution y ha publicado de The emerging middle class in developing countries en enero- considera, sin embargo, que la cuestión cultural no es muy relevante. "Creo que en definitiva siempre son los intereses materiales los que empujan a luchar. Las clases medias que han luchado en el pasado no lo han hecho por ideas abstractas, sino en vista de beneficios concretos", dice Kharas, desde Washington. "Es cierto que estas clases no han cosechado claros avances políticos, pero sí han logrado la expansión de las libertades económicas, que es lo que más les ha interesado hasta ahora. Han tenido un impacto, aunque no han hecho que cayeran regímenes".

"La herencia cultural tiene su importancia", argumenta James, "y algunos países emergentes cuentan con la semilla de los valores del Estado de derecho sembrada desde la etapa colonial. Pero para que se produzcan empujones contra regímenes a menudo dispuestos a utilizar la fuerza son necesarios puntos de ruptura, elementos de exasperación. Un caso típico es la excesiva corrupción de un régimen, que afecta a la vida cotidiana, obstaculiza los negocios y desata la rebelión", apunta James. Es significativo recordar en esa óptica el actual esfuerzo del Kremlin y del Partido Comunista chino para frenar la corrupción local.

Con inteligencia, muchos regímenes han ablandado puntos de fricción con esas clases que pueden arrasarlos con la fuerza de una oleada. La exitosa fase de expansión de la democracia en Europa del Este tras la caída del muro de Berlín -en la que el número de países democráticos pasó de 76 a 118 entre 1990 y 1996- fue un abrazo deseado durante décadas de opresión y penurias. Ahora, una mezcla hábil de creciente bienestar y formas de control menos opresivas pueden garantizar a los regímenes autoritarios que las clases medias se queden mansas en el plano político.

Historias positivas no faltan, las clases medias tienen mucho que ver con el admirable rumbo democrático seguido por grandes países como Brasil o Indonesia, pero el dato estadístico de Freedom House pesa como una piedra: 116 democracias hoy, igual que en 1996. Entonces, había 600 millones de burgueses menos en el mundo.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. - Miguel Yuste 40 - 28037 Madrid [España] - Tel. 91 337 8200

Statistics for a changing world: Google Public Data Explorer in Labs

Posted: 08 Mar 2010 08:33 AM PST

(cross-posted from the Official Google Blog)

Last year, we released a public data search feature that enables people to quickly find useful statistics in search. More recently, we expanded this service to include information from the World Bank, such as population data for every region in the world. More and more public agencies, non-profits and other organizations are looking for ways to open up their data and expand global access to this kind of information. We want to help keep that momentum going, so today we're sharing a snapshot of some of the most popular public data search topics on Google. We're also launching the Google Public Data Explorer, an experimental visualization tool in Google Labs.

Popular public data topics on Google
We know people want to be able to find reliable data and statistics on a variety of subjects. But what kind of statistics are they looking for most? To help us better prioritize which data sets to include in our public data search feature, we've analyzed anonymous search logs to find patterns in the kinds of searches people are doing, similar to the patterns you can find on Google Trends and Insights for Search. Some public data providers have asked us to share what we've learned, so we decided to put together an approximate list of the 80 most popular data and statistics search topics.

You can read the complete list at this link (PDF), but here's the top 20 to get you started:

  1. School comparisons
  2. Unemployment
  3. Population
  4. Sales tax
  5. Salaries
  6. Exchange rates
  7. Crime statistics
  8. Health statistics (health conditions)
  9. Disaster statistics
  10. Gross Domestic Product (GDP)
  11. Last names
  12. Poverty
  13. Oil price
  14. Minimum wage
  15. Consumer price index, inflation
  16. Mortality
  17. Cost of living
  18. Election results
  19. First names
  20. Accidents, traffic violations
You'll notice some interesting entries in the list. For example, we were surprised by how many people search for data about popular first and last names. Perhaps people are trying to decide what to name a new baby boy or girl? As it turns out, people are interested in a wide range of statistical information.

To build the list, we looked at the aggregation of billions of queries people typed into Google search, using data from multiple sources, including Insights for Search, Google Trends and internal data tools — similar to what we do for our annual Zeitgeist. We combined search terms into groups, filtering out spam and repeats, to prepare a list reflecting the most popular public data topics. As a statistician, it's important for me to note that the data only covers one week's worth of searches in the U.S., so there could be seasonal and other confounding factors (perhaps there was an election that week). In addition, preparing a study like this requires a fair amount of manual grouping of similar queries into topics, which is fairly subjective and prone to human error. While imperfect, we still think the list is helpful to consider.

The Public Data Explorer
As you can see, people are interested in a wide variety of data and statistics, but this information is only useful if it's easy to access, understand and communicate. That's why today we're also releasing the Google Public Data Explorer in Labs, a new experimental product designed to help people comprehend data and statistics through rich visualizations. With the Data Explorer, you can mash up data using line graphs, bar graphs, maps and bubble charts. The visualizations are dynamic, so you can watch them move over time, change topics, highlight different entries and change the scale. Once you have a chart ready, you can easily share it with friends or even embed it on your own website or blog. We've embedded the following chart using the new feature as an example:

This chart compares life expectancy and the number of births per woman over the last 47 years for most economies of the world. The bubble sizes show population, and colors represent different geographic regions. Press the play button to see the dramatic changes over time. Click "explore data" to dig deeper.

Animated charts can bring data to life. Click the play button in the chart to watch life expectancy increase while fertility rates fall around the world. The bubble colors make it quick and easy to see clusters of countries along these variables (e.g., in 1960 the European and Central Asian countries were in the lower right and Sub-Saharan Africa in the upper left). The bubble sizes help you follow the most populous countries, such as India and China. These charts are based on the Trendalyzer technology we acquired from the Gapminder Foundation, which we've previously made available in the Motion Chart in Google Spreadsheets and the Visualization API.

With a handful of data providers, there are already billions of possible charts to explore. We currently provide data from the same three providers currently available in our search feature: the World Bank, the U.S. Bureau of Labor Statistics and the U.S. Census Bureau. In addition, we've added five new data providers: the Organization for Economic Co-Operation and Development (OECD), the California Department of Education, Eurostat, the U.S. Center for Disease Control, and the U.S. Bureau of Economic Analysis. We're excited that all around the world new data providers are deciding to make their information freely available on the Internet, enabling innovators to create interesting applications, mash up the data in new ways and discover profound meaning behind the numbers.

We hope our list and new tool help demonstrate both the public demand for more data and the potential for new applications to enlighten it. We want to hear from you, so please share your feedback in our discussion forum. If you're a data provider interested in becoming a part of the Public Data Explorer, contact us.

Micah Sifry (@Mlsif) about Internet in the UK election

 

Barack Obama exploited the internet but will it be key to this election?

Party and voter-generated online content played a big part in the election of Barack Obama, but Britain is likely to see something different

This is the year that the internet is taking centre stage in British electoral politics. The once-patient news cycle is being supplanted by the always-on networked public sphere; spinmasters, reporters, bloggers and citizen journalists are jousting for attention online; and voters are coming to rely on online sources – including their own social networks – for political information and analysis more than ever before. But despite all the attention paid to the 2008 elections in the United States, Britons will be sorely disappointed if they expect anything like the massive internet-powered levels of participation that we witnessed here around Barack Obama's campaign for the presidency.

This isn't just because Obama was a uniquely gifted orator with a compelling life story. Nor is it because Americans were especially riled by the eight-year incumbency of George W Bush. The reason why you aren't about to see millions of Britons taking to the online barricades in support of the candidates for prime minister are more fundamental.

First, you are blessed with (or cursed by) artificially short election campaigns. Paradoxically, a foreshortened campaign means far fewer opportunities for ordinary Britons to get involved in the race. This may matter little if all you're doing is watching a few TV debates and then remembering to go and vote a few weeks later. But it takes time to build a substantial following online.

Second, you are blessed with (or cursed by) stringent limits on fundraising and spending on elections, and the parties get significant public subsidies that also reduce the need to ask voters for contributions. By contrast, in the whole year before a single vote is cast in a single US primary, the candidates compete in what is euphemistically known as the "wealth primary"; their quarterly hauls of cash are taken as real signifiers of how popular they are.

But while this widespread dependence on private financing is the most systemically corrupting aspect of the American system, there is one positive consequence: people who give money to candidates are far more likely to get involved in the race in other ways as well.

Third, you are blessed with (or cursed by) by a lack of open competition inside each of the parties vying to run the country. By contrast, in 2007-08, we had a free-for-all inside both major parties. Obama's long struggle to vanquish Hillary Clinton for the Democratic nomination had the salutary effect of mobilising millions of Democratic primary voters in nearly all 50 states. And his need to build an alternative power base to counter Clinton's longstanding support from the party establishment pushed his team to experiment with online organising (an approach lamentably abandoned now he is the establishment).

All of this is not to say that there won't be novel and powerful uses of the internet in the coming general election in Britain. Voter-generated content and activity outside of the purview or control of the major parties are going to be new wild cards that could alter the contest. Smart uses of online advertising, voter-targeting, distributed phone banks and walk lists (information for canvassers) will certainly help boost turnout among key sectors, which could be the deciding factor. But the mass-participation politics that we saw in America two years ago is not likely to happen. The internet can be a game-changer and a force-multiplier, but when the game is artificially constrained by limits on campaigning and competition, the forces that it can help unleash are likely to stay at bay.

Micah L Sifry is the co-founder of the Personal Democracy Forum and editor of techPresident.com

Net Neutrality y Telefónica by Juan Carlos Rodríguez Ibarra

TRIBUNA: JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA

Alierta y la neutralidad de Internet

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ IBARRA 02/03/2010

Lo que nos temíamos con la neutralidad de la Red, puede estar incubándose tras las declaraciones del señor Alierta, presidente de Telefónica: "Es evidente que los buscadores de Internet utilizan nuestras redes sin pagarnos nada, lo cual es una suerte para ellos y una desgracia para nosotros. Pero eso no puede seguir, las redes las ponemos nosotros (...), lo hacemos todo. Eso va a cambiar, estoy convencido", apostilló en una charla en Bilbao.

De nuevo nos encontramos con el debate que, alrededor de la neutralidad de la Red, sucedió en la campaña electoral norteamericana, donde John McCain, candidato republicano, consideraba a Internet como un producto, más que como un servicio o infraestructura, que puede ser proporcionado por el sector privado con una mínima intervención pública. En su experiencia como senador se ha posicionado ya entre los que no apoyan la neutralidad. La posición de Barack Obama fue diametralmente opuesta.

Para Obama, el carácter abierto de Internet es esencial para entender su impacto e interés económico. Por ello, su estrategia política se basará en la protección de este diseño abierto, apostando por la neutralidad de la Red, de modo que todo tipo de contenidos y sitios reciban el mismo tratamiento.

Tim Wu, resumió la confrontación entre ambos candidatos mediante una metáfora: para el candidato demócrata la Red es una carretera (a la que todo el mundo tiene acceso), mientras que para el republicano sería un automóvil (del que sólo disfrutamos si podemos permitírnoslo).

Hasta la fecha, el modo mayoritario de funcionamiento de los proveedores de telecomunicaciones ha sido el 

transporte común, según el cual se puede acceder a cualquier aplicación o contenido legal, y el proveedor de banda ancha no puede actuar de filtro, lo que puede considerarse como un enfoque neutral respecto de la Red. Pero se plantean otros enfoques, donde el proveedor decide cómo y a quién garantiza el acceso. El ejemplo de China es el más paradigmático de todos: un Estado decide qué puede y qué no puede circular por la Red. En el fondo, se trata de un debate sobre la libertad en Internet. La cuestión principal es qué libertad debe prevalecer, si la de los usuarios al acceso libre a los contenidos o la de los proveedores, sean éstos públicos o privados, a imponer sus restricciones de acceso a los mismos.

El modelo de Internet como espacio infinito de mercados, contactos, acceso a información, etcétera, podría tocar a su fin si todos los Estados actuaran como el chino o si todos los proveedores reflexionaran como lo ha hecho el señor Alierta.

Y ya sabemos quién se quedaría fuera. Tal y como escribí en estas mismas páginas hace dos años, el papel de las administraciones, tanto nacionales como in-ternacionales, es nuevamente fundamental para garantizar que las prestaciones y condiciones de los servicios de acceso deben ser prestadas por las empresas bajo las condiciones de neutralidad más estrictas posibles.

Debe igualmente resolverse el tema de la armonización de la propiedad de la infraestructura privada (redes físicas), con el estatus de Internet como bien público global. En este sentido, los gobiernos tienen la posibilidad de establecer los marcos normativos del establecimiento y explotación en cada territorio, y en sus relaciones internacionales, de las citadas infraestructuras privadas. En cualquier escenario donde se produzcan estos déficits, y a falta de regulación global, y de iniciativas del sector privado, no debiéramos olvidar que las administraciones tienen la posibilidad de establecer y construir redes y servicios que se desarrollen en paralelo con las infraestructuras privadas, en aquellos escenarios que consideren estratégicos para el bienestar y desarrollo de sus ciudadanos. Por lo tanto, parece lógica una profunda reflexión sobre la creación de redes públicas, soporte y garantía de continuidad de las funciones propias de la Administración y, sobre ellas, articular otros proyectos que garanticen a sus ciudadanos el derecho de acceso a las redes. Las redes que el señor Alierta dice que son de su compañía podrían no haberlo sido si, en el proceso de privatización de la Compañía Telefónica Nacional de España, el Estado se hubiera quedado con la titularidad de las infraestructuras que, dicho sea de paso, fueron pagadas por todos los españoles cuando la citada compañía perteneció al Estado. Es deseable que nuestro Gobierno y las fuerzas políticas abran, definitivamente, este crucial debate para saber qué entiende cada cual cuando se habla de neutralidad de la Red.

Las grandes empresas de telefonía y cable, entre ellas Telefónica, son actores interesados en este debate, dado que su modelo de negocio se vería muy reforzado si pudiesen ser ellos, directamente, los que controlasen el acceso a la infraestructura y a los canales de comunicación digital. En resumen, si la Red no fuese neutral. Esto puede llevar a algunos a proponer alternativas a la neutralidad, que es lo que ha hecho el señor Alierta en su intervención en Bilbao. Pero aunque su posición se base sólo en una estrategia de rentabilidad empresarial, las consecuencias podrían ser dramáticas, dado que dejaríamos en manos de muy pocos decisiones esenciales para garantizar la libertad e igualdad en el acceso a la información y en la generación de información y conocimiento.

Realmente, éste ha sido el paradigma de los últimos siglos. Pensemos en los oligopolios que han controlado, por siglos, el acceso a los medios de producción de conocimiento y comunicación (desde la imprenta a la radio o la televisión). Pero algo ha cambiado en las últimas tres décadas. Gracias precisamente a Internet, en estos momentos disfrutamos de un nuevo paradigma de acceso universal. La neutralidad de la Red es el elemento que sostiene este nuevo modelo. ¿Qué diferencia existe entre quienes quieren controlar el acceso a la Red por razones políticas o ideológicas y quienes quieren hacerlo por razones económicas? Unos y otros sólo piensan en sus intereses y en sus vulnerabilidades. Si China estuviera regida por un sistema democrático, los ciudadanos chinos tendrían un acceso a la información equiparable al que tienen los países que se rigen por ese modelo democrático. Si España no hubiera privatizado su compañía telefónica o si se hubiera reservado la propiedad de la Red, ningún presidente podría amenazar con censurar el acceso a Internet como ha hecho el de Telefónica. Entiendo que las compañías telefónicas muestren preocupación por la calidad de sus redes ahora que la imagen, además de la voz y los datos, comienzan a circular como no imaginábamos siquiera hace una década. Eso es una parte del problema que necesitará tecnología y dinero, pero que, en mi opinión, no deberá dar lugar a que se limite lo que circule, al socaire de que todos quieren ganar en este negocio.

Si por una autopista circulan más vehículos de los que estaban previstos cuando se construyó, la solución no pasa por limitar el paso de vehículos en función de su color o cilindrada. El progreso no se debe limitar por esas razones. Cualquiera sabe que la solución pasaría por ampliar el número de carriles. Y, por otra parte, no se entendería que si alguien, dadas las ventajas de las autopistas para el transporte, creara una compañía de camiones para servicios de paquetería y, enterados los propietarios de la autovía de pago quisieran, además del peaje, cobrar una parte de los beneficios de la empresa de transportes. De este debate no puede salir ni limitaciones a los contenidos que circulan por la Red, ni una mayor tarifa para el usuario de la misma que, por primera vez en la historia, facilita el acceso a la cultura de todos los ciudadanos.

Internet y el terremoto en Chile by @petezin en @el_pais


 ¿Cómo seguir la última hora del terremoto de Chile en Internet?

Facebook y Twitter, los sitios favoritos para compartir información

ROSA JIMÉNEZ CANO - Madrid - 28/02/2010

Con la desgracia de Haití, Google tardó medio día en tener una página para promover las donaciones. Este fuerte seísmo en Chile ha hecho que en poco menos de dos horas tuvieran una plataforma para responder en esta crisis. No sólo para hacer donaciones sino también para buscar y encontrar personas en Chile y consultar un mapa con los sitios en los que se están sufriendo réplicas.

Más allás de las iniciativas de empresas privadas la ciudadanía se está movilizando. Chile ha sido en los dos últimos lustros uno de los países más entusiasta con el mundo de los blogs y la participación ciudadana en la red. Twitter se ha convertido en la manera de dar alertas de última hora. Dos medios que forman parte del proyecto Atina se están volcando especialmente: el Observatodo hace un seguimiento minuto a minuto actualizado por periodistas ciudadanos y El Repuertero publica fotografías de cómo está el país realizadas por aficionados. Evelyn, una mexicana afincada en Suecia, ha creado en tiempo récord una web que colecciona información práctica, de última hora y fotografías. El dominio escogido no podría ser mejor: terremotochile.com.

La etiqueta #terrmotochile se usa para unificar toda la información. Lo más común es retuitear cualquier mensaje en el que se busque contactar con alguien para multiplicar el eco del mensaje. En las últimas horas se van contando cómo van los rescates en Concepción -la ciudad más afectada-, la situación de los hospitales. Muchos cuentan qué supermercados están abiertos, mientras que la petición de abrir el acceso a internet a través de Wifi a todos los vecinos se ha convertido en una petición de solidaridad de lo más práctico.

En EL PAÍS se ha publicado una lista con usuarios de Chile que van dando las últimas noticias y sensación de lo que sucede a su alrededor. Entre estos destacanAyuda Chile, creada para encontrar desaparecidos; Cruz Roja de Chile que da consejos sobre cómo actuar y ayudar a otros. Algunos chilenos cuyas cuentas de Twitter se están convirtiendo en referencia son Leo PrietoMiguel PazPablo Matamoros y Mario Vilches.

En Flickr, un lugar dedicado a la fotografía, se multiplican las imágenes de la catástrofe. Llaman la atención los trabajos de "condeorloff" y "JanOS".

En Facebook los grupos de apoyo crecen sin demasiado orden. La página más ordenada y con una mejor gestión de la participación es "terremoto Chile".


Twitter!!

Tweet success

By David Gelles

Published: February 25 2010 23:58 | Last updated: February 25 2010 23:58

Jack Dorsey, creator of Twitter

When Twitter co-founder Jack Dorsey posted the first tweet – “just setting up my twttr” – on March 21 2006, he had no idea what his creation would become. Initially designed as an internal communications network for Odeo, the small podcasting company where Mr Dorsey worked, Twitter was invented in a fit of brainstorming during a creative slump. At best, Mr Dorsey thought it might be a more efficient way to organise the banalities of office life – “meet in the conference room at noon”, for example.

In 2009, Twitter proved to be much more than an office organiser. As awareness of the service spread around the globe, users in nearly every country rushed to join the service – Twitter now has more than 60m active users. And in a sure sign of Silicon Valley success, the company’s name has become a verb; just as people “google” search results, they now “tweet” their thoughts.

In a short space of time, the company’s deceptively simple offering – the ability to broadcast messages of 140 characters or less to a network of followers – has transformed not only the way people communicate over the internet but also business, politics and the media.

“People are realising that Twitter provides a new communication vehicle that allows a one-to-many broadcast capability. It is a brand new communications protocol,” says Ron Conway, a prolific Silicon Valley investor and an early backer of Twitter. “That is a very significant technological achievement, and the whole world is now realising that.”

Twitter is a classic case of the right service coming along at the right time. Through text messaging and Facebook status updates, people had grown accustomed to firing off short quips. Twitter simply streamlined the process and allowed for the easy development of a broad audience. “They stumbled on to something, in much the same way that Goodyear stumbled upon rubber,” says Jeremiah Owyang, an analyst and web strategist. “They got lucky.”

But Twitter also knew how to manage its luck. Sensing that it had a hot commodity, the company focused on keeping the site simple and stable, insisting the service was whatever the users made of it.

The users did not disappoint. For companies large and small, Twitter emerged as an effective way for them to communicate directly with consumers. Politicians used it as a campaigning tool, while to celebrities, Twitter offered a more intimate connection with their fans. For the media, Twitter helped break news and supplement reporting.

Twitter’s breakout moment, how ever, came last summer when protesters in Iran took to the streets after a controversial presidential election. Facing civil unrest, the Iranian authorities shut down traditional communication networks and began monitoring mobile phones and e-mail. The Iranian people turned to Twitter.

They used the site to organise protests, to keep track of one another, and to share their stories with the world. Tweets from Iran were broadcast on the news: #Iran (the # indicates a hashtag – a hot topic in Twitter-speak) became one of the top trending topics on the site for many weeks.

Businesses embraced Twitter earlier – and more gradually. Some companies began experimenting with it in 2008. Comcast, the US cable television provider, had one of its employees monitor Twitter for any mentions of the company. Dell also caught on to Twitter early. Employees of the Texas-based computer manufacturer were among the first to hear about Twitter when it made its sensational debut at the 2007 South by Southwest music festival in Austin. Soon, hundreds of Dell workers were on the site, and the company was using it to promote sales on Dell.com.

Today, promotions on Twitter have helped Dell generate an additional $6.5m in sales, and other companies are following its lead. Hotels and airlines are now offering special promotions on the site. Small businesses share updated inventory. Food carts broadcast their location to devoted lunchtime followings.

Arnold Schwarzenegger

Arnold Schwarzenegger
Governor of California

“From entertainment to information technology and biotechnology, California has always been on the cutting edge of business innovation. With a fearless entrepreneurial spirit, Californians leap at opportunities to try something new, worrying more about missing the next big thing than about failure. It is no surprise that this state has been the birthplace of Disney, Genentech, Intel, Apple and many more great innovators. As governor, I have worked hard to cultivate that entrepreneurial spirit and foster innovation to help find the next Google or Hewlett-Packard – and persistence pays off.”

“Twitter comes up in every conversation,” says Bob Pearson, former head of communities and conversation at Dell, who now helps other companies use social media. “Every serious company is trying to figure out its strategy.”

Twitter has proven such a successful business tool for two reasons. By searching tweets, companies can see what people are saying about their brand in real time. And with their own accounts, companies can communicate directly with consumers. “It is a direct relationship,” says Mr Pearson. “It is happening on Twitter, and it is becoming standard across the web.”

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Yet as Twitter’s uses have expanded, the service itself has remained shockingly simple. “We have been at this long enough to realise that simplicity is core to the philosophy,” says Biz Stone, co-founder of Twitter, who worked with Mr Dorsey at Odeo. “We are always thinking, ‘How would this feature work if you were only to use Twitter over SMS?’ SMS is a good common denominator because it forces us to think very simply.”

This simplicity has not been entirely by design. Working with fewer than 100 employees for most of 2009, Twitter focused its slim resources on keeping the site online. The regular outages that plagued its early days became less frequent, despite some highly publicised hiccups.

Twitter has also resisted introducing new services that users might like. “Twitter actually hasn’t done that much innovation,” says Mr Owyang. “A lot of the features that are popular have been designed by the community.”

The ability to “retweet” another user’s post, the hashtag and even the use of the word “tweet” were all pioneered by users, then adopted by Twitter. “This is a smart strategy because they can see what sticks for the community, then integrate it,” says Mr Owyang.

The company has also let a community of developers run wild. “They have built a cadre of developers who are loyal to the platform, and making tonnes of apps [applications] that are valuable to the user,” says Mr Conway.

More than 50,000 applications now tap into Twitter’s stream of information. Indeed, most users do not post and read tweets on Twitter.com, but on third-party applications running on a desktop or mobile phone.

“We decided to open up the technology platform early on,” says Mr Stone. “That led to an unexpected explosion of variety for users in all these Twitter applications.”

By encouraging users to experiment with the service and build around it, Twitter has cultivated an engaged and loyal user base. “Letting developers create a presence on the web that is three to four times larger than Twitter.com is extremely smart,” says Loic Le Meur, founder of Seesmic, one of the largest Twitter application developers. “They let us innovate faster than they innovate themselves.”

Unlike many Silicon Valley success stories before it, Twitter did not design a singular, must-have product. Instead, it created a new information infrastructure. Its genius has been to let its users and the developer community decide what to do with it.

With millions of tweets on smartphones and desktops each day, Twitter continues to evolve. This type of communication already looks to be a firmly entrenched mode of interaction. “A simple message is all you need to get a message across,” says Mr Pearson. “It is changing how we communicate.”

Additional reporting by Richard Waters

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Twitter’s go-slow strategy

An illustration of a man shooting an arrow to a starFor a company with seemingly limitless possibilities, Twitter has shown a curious disregard for making money. Plenty of dot-com entrepreneurs believe in the mantra of building a community, then figuring out how to make money from it. But while Google may have succeeded in this, many start-ups have failed to cash in on their large audiences.

Nonetheless, Twitter is pinning its hopes on a repeat of the Google model. “One of the great lessons we learnt from Google is that they built a monetisation platform that is very relevant to the way people use the product. It does not feel tacked on,” says Twitter co-founder Biz Stone, who, along with another Twitter co-founder, Evan Williams, worked at Google.

“We want to achieve that same feeling of relevancy. That is why we have taken our time – we needed to grow the company and get to the point where we could focus on that realistically.”

This explanation would be easier to accept if Twitter had not shown such an appetite for capital. The company has taken $160m in funding through four rounds of investment. Yet investors seem willing to let Twitter take its time. “I think they are worth every nickel that the investors paid,” says Ron Conway, an early Twitter backer.

Recent actions suggest Twitter is working towards profitability. Last year the company began licensing its data to Google and Bing, which now include tweets in their search results. Those deals reportedly netted Twitter $25m.

Twitter also plans to tap its user base for revenues. The company will likely begin charging corporate clients for enhanced services, such as the ability to analyse which tweets are most viewed. It is also looking at introducing advertisements into the stream of tweets. “Hopefully we will be able to deliver to people tweets that are interesting and relevant to you, that you really didn’t know you wanted until you saw them,” says Mr Stone.

That may sound like a recipe for unsavoury links being served up mid-content, but it is not that much different from the strategy of another successful tech company: Google.

 

Evgeny Morozov (@evgenymorozov) on the myth of the techno-utopia!

  • The Wall Street Journal
  • The Digital Dictatorship

    It's fashionable to hold up the Internet as the road to democracy and liberty in countries like Iran, but it can also be a very effective tool for quashing freedom. Evgeny Morozov on the myth of the techno-utopia.

    A storm of protest hit Google last week over Buzz, its new social networking service, because of user concerns about the inadvertent exposure of their data. Internet users in Iran, however, were spared such trouble. It's not because Google took extra care in protecting their identities—they didn't—but because the Iranian authorities decided to ban Gmail, Google's popular email service, and replace it with a national email system that would be run by the government.

    Such paradoxes abound in the Islamic Republic's complex relationship with the Internet. As the Iranian police were cracking down on anti-government protesters by posting their photos online and soliciting tips from the public about their identities, a technology company linked to the government was launching the first online supermarket in the country. Only a few days later, Iran's state-controlled telecommunications company confirmed it had struck an important deal with its peers in Azerbaijan and Russia, boosting the country's communications capacity and lessening its dependence on Internet cables that pass through the United Arab Emirates and Turkey.

    Most of these paradoxes are lost on Western observers of the Internet and its role in the politics of Iran and other authoritarian states. Since the publication of John Perry Barlow's "Declaration of the Independence of Cyberspace" in 1996, they have been led to believe that cyberspace is conducive to democracy and liberty, and no government would be able to crush that libertarian spirit (why, then, Mr. Barlow felt the need to write such a declaration remains unknown to this day). The belief that free and unfettered access to information, combined with new tools of mobilization afforded by blogs and social networks, leads to the opening up of authoritarian societies and their eventual democratization now forms one of the pillars of "techno-utopianism."

    Secretary of State Hillary Clinton vows to make Internet freedom one of the cornerstones of American foreign policy, and one senator after another issues calls to "tear down this cyber wall" and allocate more funding to groups that promote Internet freedom and fight online censorship without giving much thought to the footnotes. The spirit of techno-utopianism in Washington rides so high it often seems that the Freedom Agenda has been reborn as the Twitter Agenda—perhaps only with more utopianism about both democratization and the Internet's role in it. Even such a seasoned observer of foreign affairs as Republican Sen. Richard Lugar of Indiana could not resist the urge to join the church of Twitter-worship, penning a Foreign Policy op-ed that urged American diplomats to engage with social media. What remains overlooked by Sen. Lugar and others is that authoritarian governments may survive the age of information abundance relatively unscathed—and in fact, they're already using the Internet to fight the challenges posed by modernity.

    Is this growing fascination with social media a mere sign of our desperation with other, more conventional instruments of diplomatic leverage? Perhaps so. While sanctions and negotiations—the well-tested ways of wielding American power—do not get us very far with China and Iran, social media as a tool of foreign policy has the unique advantage of being untested. It never failed—so it must be working.

    It's easy to see why a world in which young Iranians embrace the latest technology funded by venture capitalists from Silicon Valley, while American diplomats sit back, sip tea and shovel the winter snow on a break from work, sounds so appealing. But is such a world achievable? Will Twitter and Facebook come to the rescue and fill in the void left by more conventional tools of diplomacy? Will the oppressed masses in authoritarian states join the barricades once they get unfettered access to Wikipedia and Twitter?

    This seems quite unlikely. In fact, our debate about the Internet's role in democratization—increasingly dominated by techno-utopianism—is in dire need of moderation, for there are at least as many reasons to be skeptical. Ironically, the role that the Internet played in the recent events in Iran shows us why: Revolutionary change that can topple strong authoritarian regimes requires a high degree of centralization among their opponents. The Internet does not always help here. One can have "organizing without organizations"—the phrase is in the subtitle of "Here Comes Everybody," Clay Shirky's best-selling 2008 book about the power of social media—but one can't have revolutions without revolutionaries.

    Contrary to the utopian rhetoric of social media enthusiasts, the Internet often makes the jump from deliberation to participation even more difficult, thwarting collective action under the heavy pressure of never-ending internal debate. This is what may explain the impotence of recent protests in Iran: Thanks to the sociability and high degree of decentralization afforded by the Internet, Iran's Green Movement has been split into so many competing debate chambers—some of them composed primarily of net-savvy Iranians in the diaspora—that it couldn't collect itself on the eve of the 31st anniversary of the Islamic revolution. The Green Movement may have simply drowned in its own tweets.

    The government did its share to obstruct its opponents, too. Not only did it thwart Internet communications, the government (or its plentiful loyalists) also flooded Iranian Web sites with videos of dubious authenticity—one showing a group of protesters burning the portrait of Ali Khamenei—that aimed to provoke and splinter the opposition. In an environment like this—where it's impossible to distinguish whether your online interlocutors are your next-door neighbors, some hyperactive Iranians in the diaspora, or a government agent masquerading as a member of the Green Movement—who could blame ordinary Iranians for not taking the risks of flooding the streets only to find themselves arrested?

    Our earlier, unfounded expectations that the Internet would make it easy for the average citizens to see who else is opposing the regime and then act collectively based on that shared knowledge may have been inaccurate. In the age of the Spinternet, when cheap online propaganda can easily be bought with the help of pro-government bloggers, elucidating what fellow citizens think about the regime may be harder than we thought. Add to that the growing surveillance capacity of modern authoritarian states—also greatly boosted by information collected through social media and analyzed with new and advanced forms of data-mining—and you may begin to understand why the Green Movement faltered.

    The excessive attention that many Western observers devoted to the role of the Internet in the Iranian protests also reveals another, more serious impact that techno-utopianism has on how we think about the Internet in an authoritarian context. Unable to transcend the hackneyed framework of post-electoral protest, we are becoming blind to more general changes and effects that the Internet has on authoritarian societies in between elections. We spend so much time thinking about the dissidents and how the Internet has changed their lives, that we have almost completely neglected how it affects the lives of the average, non-politicized users, who would be crucial to any democratic revolution.

    For example, while the American public is actively engaged in a rich and provocative debate about the Internet's impact on our own society—asking how new technologies affect our privacy or how they change the way we read and think—we gloss over such subtleties when talking about the Internet's role in authoritarian countries. It's hard to imagine a mainstream American magazine running a cover story entitled "Is Google Making Us Stupid? The Case of China," as the Atlantic did (without the China part) in 2008. Such attitudes almost smack of orientalism-in-reverse: While we fret about the Internet's contribution to degrading the civic engagement of American kids, all teenagers in China or Iran are presumed to be committed and engaged global citizens who use the Web to acquaint themselves with human rights violations committed by their governments.

    This is not to say that there are no young people living under authoritarian conditions who have used the Internet to organize a protest; they exist and should be applauded for their courage. But we should not lose sight of the fact that they are only a tiny minority. For the vast majority of Internet users in those countries, increased access to information by itself may not always be liberating. In fact, it may only undermine their commitment to political dissent.

    The case of East Germany offers some valuable lessons here. According to data compiled by the East German government, East Germans who watched West German television were paradoxically more satisfied with life in their country and the communist regime. Speaking in 1990, the East German writer Christoph Hein spoke of the difficulties of mobilizing his fellow citizens, pointing out that "the whole people could leave the country and move to the West…at 8 p.m.—via television." Ironically, the fact that Dresden—where the 1989 protests started—lies too far and too low to have received Western broadcasts may partly explain the rebellious spirit of the city's inhabitants.

    The parallels to the Internet with its endless supply of online entertainment are obvious: Twitter and Facebook might make political mobilization of the kind that is required to topple dictators harder, not easier.

    Our binary view of modern authoritarianism as an endless struggle between the state and its anti-state, pro-Western and pro-democratic opponents also blinds us to the fact that public life in these societies has many more layers and textures. Not all opponents of the Russian or Chinese or even Egyptian state fit the neoliberal pattern. Nationalism, extremism and religious fanaticism abound; Hezbollah and the Muslim Brotherhood are very active online too. It's not at all guaranteed that empowering those forces by weakening the state with the help of the Internet is going to speed up the process of democratization.

    Facebook and Twitter empower all groups—not just the pro-Western groups that we like. To put it in a more formal framework: not all social capital created by the Internet is bound to produce "social goods"; "social bads" are inevitable as well. The political scientist Robert Putnam, who was instrumental in promoting the notion of "social capital" in popular discourse, was not blind to such possibilities. In "Bowling Alone," his most famous book, he explicitly cautioned against the "kumbaya interpretation of social capital," stating that "networks…are generally good for those inside the network, but the external effects of social capital are by no means always positive."

    Thus, it's not just the women's movement that is using Facebook to promote its causes in Saudi Arabia; it's also religious conservatives who have set up an online version of the Committee for the Promotion of Virtue and the Prevention of Vice. Not that the Saudi government disapproves of such online "activism"; the mutual empowerment between the state and the civil society does not always lead to liberalization. Similarly, Russian nationalist groups are very excited about organizing cyber-attacks on foreign governments and even using online maps to show locations of ethnic minorities in Russian towns. While Sen. Lugar's op-ed lauded a new U.S.-backed mobile-phone-based system for Mexican citizens to report crimes, it failed to mention that Twitter users in Mexico use the site to share information about police checkpoints in their areas so that drunk drivers may avoid arrest.

    What we don't seem to realize is that some civil associations, undoubtedly greatly empowered by the Internet, may work toward rather uncivil ends. Instead, we cling to a very outdated view that, as far as authoritarian governments are concerned, all non-state power is good and inevitably leads to democracy, while state power is evil and always leads to suppression. Based on this logic, we often arrive at the paradoxical conclusion that it's okay to scream "Fire!" in a crowded theater, as long as that theater belongs to the Chinese Communist Party or Iran's Supreme Leader.

    Despite these caveats, it would be unreasonable for the American government to simply abandon all efforts to use the Internet for promoting democracy abroad. A good starting point is to stop thwarting America's own technology companies, which currently need a host of waivers from the U.S. Treasury's Office of Foreign Assets Control (OFAC) to export Internet services to authoritarian countries (often the target of government sanctions). The reason Microsoft's Messenger is unavailable in Iran is not because the Iranian government hates it, but becauseMicrosoft would need to fight an uphill battle in Washington to bypass the numerous restrictions imposed by OFAC to make that happen, and the poor commercial appeal of places like Iran, North Korea or Cuba makes such fights very costly. Similarly, a host of American hacktivists who wanted to assist the Green Movement with anti-censorship and anti-surveillance technology have also found themselves paralyzed by these sanctions.

    This is certainly not a good way to promote "Internet freedom." Resolving such arcane policy disputes is likely to advance American interests abroad more effectively than the flashy and media-friendly undertakings—like the U.S. State Department's leaked request to Twitter executives to halt the site's maintenance during the June protests in Iran—of which American diplomats have grown so increasingly fond. The growing coziness between them and the top executives of America's leading technology companies, epitomized by state dinners and joint trips to countries like Russia and Iraq, is also a cause for concern. (And flashy such trips really are: The recent delegation to Russia was spearheaded by such a distinguished American technology authority as Ashton Kutcher; why are American taxpayers paying for that once again?) It is certainly a good thing that Obama's youthful bureaucrats have bonded with the brightest creative minds of Silicon Valley. However, the kind of message that it sends to the rest of the world—i.e. that Google, Facebook and Twitter are now just extensions of the U.S. State Department—may simply endanger the lives of those who use such services in authoritarian countries. It's hardly surprising that the Iranian government has begun to view all Twitter users with the utmost suspicion; everyone is now guilty by default.

    But there is a broader lesson for the Obama administration here: Diplomacy is, perhaps, one element of the U.S. government that should not be subject to the demands of "open government"; whenever it works, it is usually because it is done behind closed doors. But this may be increasingly hard to achieve in the age of Twittering bureaucrats.

    —Evgeny Morozov is a fellow at Georgetown University and a contributing editor to Foreign Policy. His book about the Internet and democracy will be published this fall.Printed in The Wall Street Journal, page W1

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    "What Free Press (www.freepress.net) does, and why it matters" by @levjoy

    Below is an email I (Josh Levy) sent to some friends and family, explaining why our work at Free Press is so important, and asking them to support us with anything they can – $5, $10, $15. Read on if for more about what we’re working on, and how you can help.

    Friends and family – I never, ever write emails like this. But this year is different. I’m now working at Free Press, a national media reform nonprofit devoted to increasing the diversity and accessibility of the media. Given that we are a nonprofit that depends on public support, I’m asking for your help.

    As you know, the media — the Internet, TV, print journalism — is the lifeline of our democracy. Left or right or in the middle, we all depend on it to make sure that we have the facts we need to make sound decisions at home and in our communities. No matter what you do, you need a solid, dependable media system to help you do it. And I think you’ll agree with me that our media system needs to fixed.

    That’s where Free Press comes in. We’re fighting for media reform on several fronts, urging the FCC and Congress to pass rules and legislation that would help create fairer and more accountable media. Here are a few examples of what we do:

    We’re on the front lines of Net Neutrality, the fight to ensure that you will continue to have access to any kind of online content, whenever you want it — without big companies like Comcast and Time Warner getting in the way. This is nothing less the protection of online speech. More here: 

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